Nos encontramos sin buscarnos.
No hubo sorpresa, solo reconocimiento.
Como si el tiempo no existiera, como si ya supiéramos… como si hubieramos estado ahí antes.Nuestras miradas se cruzaron y, en ese instante, el mundo se hizo silencio.
Porque no eramos dos desconocidos: solo dos almas que se recordaban.
Algo antiguo, inexplicable, despertó en nuestros ojos.¿Acaso nos conocemos de otras vidas?
No lo se pero hay cosas que no necesitan explicación, solo se sienten. leíamos nuestras miradas sin necesidad de palabras.
Nos entendíamos en lo invisible.
Había una conexión que no pedía lógica, solo presencia.Y aun así, eligieron caminos distintos.
No por falta de amor, sino porque el destino también separa lo que de alguna forma, siempre estará unido.Pasaron los años…
y cada encuentro, cada mirada, seguía siendo igual de profunda, igual de única.
Como si el tiempo no pudiera romper lo que el alma reconoce.Yo puedo leer su alma y él la mía.
Y en ese reconocimiento silencioso, sabemos que lo nuestro no necesita estar para ser.Porque hay conexiones que no se explican,
solo se sienten…
y nunca se olvidan.

